
El programa de conservación del achoque , una especie endémica del Lago de Pátzcuaro, México que se encuentra en peligro crítico, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), tienen tintes únicos : se realiza en las instalaciones de un convento religioso bajo la atenta supervisión de 23 monjas de la orden dominica.
El lago Pátzcuaro, el tercer lago más grande del territorio mexicano , se encuentra a poco más de 320 kilómetros al oeste de Ciudad de México. Esta cuenca endorreica (no desemboca en el mar) , es el único hogar del mundo junto a la laguna mexicana, la de Zacapu , de una rara y singular especie de anfibio: el achoque de Pátzcuaro.
El achoque de Pátzcuaro o Ambystoma dumerilii, es un anfibio de color rosado y tintes violetas que se asemeja a un dragón alado Su cuerpo, que mide entre 13 y 25 cm , conserva su fisonomía larvoide : una cabeza prominente con dos pequeños ojillos negros, luego completan su asombrosa contextura física graciosos brazos y pies de aspecto membranoso. Lo llamativo son sus branquias, que como melenas encendidas, ondulan bajo el agua. Esta criatura asombrosa, que pasa toda su vida en agua dulce, se encuentra hoy en peligro crítico de extinción, con estimaciones preocupantes que afirman que solo quedan 100 individuos en estado salvaje.
«Esta especie endémica del estado de Michoacán ,podría extinguirse en el curso de los próximos 20 o 30 años», explica Omar Domínguez, biólogo experto en conservación de la Universidad de Michoacán, en Morelia. Pero, por fortuna, parece que al choque de Pátzcuaro lo ha salvado la intervención divina. Con el Dr. Domínguez como líder de proyecto, ya se encuentra en curso una iniciativa de conservación internacional para salvar a la especie que se realiza en las instalaciones del convento dominico de Nuestra Señora de la Salud.Algo inédito, nunca antes visto, donde la ciencia y el mundo religioso se unen en un proyecto de conservación ambiental
Unidos para salvar al achoque
En el año 2014, el Dr. Gerardo García, quien también trabaja en el zoológico de Chester, Inglaterra, visitó México mientras se encontraba involucrado en un programa de cría de peces de agua dulce amenazados. Sus colegas de la Universidad de Michoacán, le recomendaron que visitara a las hermanas del Monasterio de la Órden Dominicana para interiorizarse de sus proyecto espontáneo de conservación de achoques, a los que crían desde tiempos inmemoriales para fines médicos.
« La propuesta me descolocó dado que no es algo que suela hacer en mis viajes de campo», contó García.Pero lo cierto es que las hermanas por más de 150 años se han especializado en la elaboración de un jarabe de achoque, que preparan con técnicas ancestrales heredadas del antiguo Imperio Purépecha que habitaba en la región. La medicina que elaboran sirve para la anemia , el asma y mucho más. Durante los últimos 150 años, las monjas del convento han vivido del achoque, y si bien tiempo atrás lo extraían directamente del Lago Pátzcuaro , con la contaminación creciente de las aguas, pasaron a criarlos grandes bañeras o tanques en las mismas instalaciones del convento, que sin quererlo, se ha convertido en la piedra angular de la preservación del achoque .
Un verdadero trabajo en equipo
De las 23 monjas que residen en el convento, tres o cuatro de ellas viven y trabajan en las mismas instalaciones de cría ,al lado de los tanques . El espacio habitacional es reducido pero esto al mismo tiempo, les permite dedicarse full time en el cuidado de los animales. Al momento, poseen dos habitaciones con tanques en los que pueden reproducir hasta 400 achoques a los que las hermanas alimentan con lombrices orgánicas y usan agua de un pozo cercano para cambiarla de forma regular.
« Aquí, los achoques tienen un entorno agradable,fresco, comida recién recolectada y un plantel totalmente dedicado», resaltó Domínguez. «Es justo lo que la especie necesita hoy, crear un entorno ideal para propiciar su reproducción”. No obstante, en este momento, no hay planes definidos para trasladar a los achoques del convento a las aguas del lago de Pátzcuaro. Antes ,donde aún deben solucionarse problemas clave como es el de la calidad del agua, explicó el Dr. Domínguez, y también, hay que estudiar en profundidad la diversidad genética que posee la colonia que es criada en el convento . Ambas son tareas que están en curso.
En la habitación desde la cual las monjas despachan su jarabe al público, hay gran un mural que muestra a los achoques nadando en aguas prístinas sostenidos por debajo por unas manos iluminadas , un poco más allá, se ve la imagen de la Virgen mirando dulzura a los achoques “Ser parte de una orden religiosa, no es obstáculo para colaborar con el progreso científico . Por el contrario,con nuestra iniciativa nos sentimos verdaderas guardianas de la creación”, cerró con una sonrisa la hermana Ofelia.
