agosto 23, 2026
Acción Biodiversidad

Greenpeace alienta la lucha por salvar de la extinción a las abejas y demás polinizadores naturales. Hoy inciamos un camino de comprensión y conocimiento de esta maravillosa especie de abeja : la Apis mellifera . Así podremos generar conciencia y visibilizar un problema que requiere urgente solución mediante diferentes iniciativas conjuntas. 

El proceso de evolución que fundó las bases de la biodiversidad planetaria comenzó a desarrollarse hace cien millones de años. Y con él, toda la cadena de sustentación que haría posible la vida en el planeta. Las abejas(Apis mellifera) y los polinizadores silvestres (mariposas, colibríes, murciélagos) fueron los encargados de crear un planeta con una biodiversidad asombrosa. La Tierra, gracias a ellos, se convirtió en un lugar hermoso, abundante y diverso.

La abeja es la especie con mayor distribución en el planeta. Su origen se remonta a África, Europa y parte de Asia. Con el tiempo, sería introducida en América y Oceanía. En nuestro planeta existen 20.000 especies de abejas y sólo 5 de ellas producen miel, entre las cuales, la Apis mellifera es la más conocida .

Las abejas y los diferentes polinizadores silvestres fueron el cimiento del camino para todas las demás especies. Su actividad natural dio lugar a un paraíso de biodiversidad en la tierra, ecosistemas ricos, diversos y autosustentables. Lamentablemente, en la actualidad la apicultura, las abejas y los polinizadores silvestres están en una fase de retroceso y declive. 

Acerca de la historia biológica en la Tierra

La historia biológica es consecuencia de un largo proceso de interacción entre los seres vivos y el planeta. Es decir, entre sí mismos y con el Medio Ambiente. Proceso que data de unos 3.500 millones de años, desde la primera célula, hasta llegar a desarrollarse en infinidad de formas. Formas que , incluso, se aprecian en las manos que trabajan construyendo tecnología, como lo son las “células solares”.

Por ello, la biodiversidad no es algo ajeno a los seres humanos. Sino que es algo intrínseco a su ser. Todos somos parte integrante de la riquísima y vasta diversidad de vida y poseemos la capacidad de protegerla como también de destruirla.

A lo largo de la historia, el planeta Tierra ha sufrido varios cataclismos de consecuencias devastadoras. Acontecimientos extremos que han llegado incluso a exterminar a casi la totalidad de las especies existentes hasta entonces. De ellos, la humanidad ha aprendido que la biodiversidad continuará siempre, pero no las especies que componen su catálogo. Y, este abanico de especies, es el regalo más valioso que posee el hombre. Un verdadero tesoro y la clave de su propia subsistencia. 

La Tierra y su asombrosa biodiversidad.

El hombre depende de la biodiversidad para obtener recursos básicos para su subsistencia. Desde lo más elemental como son los alimentos hasta los medicamentos o las fibras que utilizamos para confeccionar nuestra ropa.

Estos procesos nos garantizan, entre otras cosas, un suministro constante de bienes naturales e intangibles. Aquí entran desde el agua depurada al aire respirable . También aquellos procesos que están a cargo de la formación de los suelos y de todo el ciclo de los nutrientes. Estos nutrientes que luego se hacen vitales para la agricultura que alimenta al ganado y luego al hombre.

La biodiversidad constituye la base de la mitad de la economía mundial; por ello, es imperioso frenar su deterioro. Las medidas orientadas a su conservación y restauración serán las acciones más requeridas en un futuro cercano. De modo que las actividades asociadas al cuidado medioambiental serán una importante fuente de empleo y desarrollo. 

La intervención humana en la biodiversidad

El hombre , de todas las especies, hoy se está conviritendo en su propio depredador. Desafortunadamente, pese a los beneficios, muchas veces gratuitos, que nos brinda la biodiversidad, la intervensión humana – sobre todo durante las últimas décadas- ha ido depredando ese capital natural que nos sustenta.

Por ello, podemos ver como resultado de su accionar , que los ecosistemas han disminuído en un 60% la capacidad de sustentar al hombre. Es decir , el 60% se encuentra en un serio declive o retroceso y, entre esta biodiversidad amenzada están las abejas. Lograr frenar su extinción, es frenar el deterioro total de la biodiversidad. Ellas, en su humilde trabajo natural hacen posible la vida para las demás especies. Lamentablemente con el uso indiscriminado de pesticidas, hay cada vez menos abejas y menor biodiversidad. Tomar conciencia de esta situación es comenzar a entender la base de un problema que requiere de una acción conjunta de gobiernos y particulares. De modo urgente y sin excusas, el tiempo de comenzar a accionar es hoy y ahora.