August 25, 2026
Una crisis de biodiversidad en el río Badajoz que se abren a la esperanza por Martin Prieto Greenpeace

La historia de hoy tiene que ver con la protección del cangrejo de río , una especie que fue en un momento invasora y que hoy es clave para este ecosistema de España. 

En las márgenes de los ríos de la Península Ibérica se cuenta una historia. Mientras los pescadores estudian el fondo de esas aguas para intuir dónde se oculta su presa, se dice que hubo un tiempo lejano en que los cursos de los ríos estaban cargados de cangrejos. Más tarde, la llegada de una especie invasora los puso en jaque y casi los borra de la faz de la Tierra . Tanto que ahora es casi imposible encontrarlos en el camino y toparse con su andar sigiloso y escurridizo en las riberas de los ríos. 

Los datos precisan -aunque no con exactitud- que fue en 1588 cuando por primera vez los cangrejos de río aterrizaron en España. Venían como parte de un cargamento delicado, en las bodegas de un barco que partió del puerto de Livorno (Italia) con destino a las tierras de Alicante. Eran parte de un plan para cumplir el deseo de los reyes en aquel entonces, Felipe II e Isabel de Valois. Ambos se habían dado a la misión de embellecer los jardines reales en Madrid, llenándolos de fuentes y estanques con un surtido de especies, siguiendo la moda europea del momento. 

Los registros revelan que las primeras especies en llegar a los jardines palaciegos fueron carpas y lucios en 1565. Poco más tarde lo harían los cangrejos italianos (Austropotamobius fulcisianus) en 1588. “Disponer de peces tales como los lucios,las carpas y los cangrejos era toda una exclusividad, un símbolo de verdadera distinción real en esos tiempos”, cuenta el Dr Miguel Clavero, miembro de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y experto conservación del cangrejo de río. “A partir de ese momento, se inauguró una nueva etapa, dado que si bien se desconoce cómo ocurrió, el cangrejo italiano se fue expandiendo de modo lento pero persistente lentamente hasta convertirse en una especie de pesca muy popular en la península”. Según las investigaciones del Dr Clavero, es muy probable que esta fuese la llegada de los cangrejos italianos a tierras españolas y que hoy siete siglos más tarde, se les considera como autóctonos.

Y un invasor llegado de América 

“El comienzo de la caída del cangrejo de río tiene lugar en 1950 cuando en España se fomenta la pesca deportiva “explica el Dr Clavero. “Es en ese momento bisagra cuando la población de estos crustáceos que abundaban en los ríos entra en un lento pero progresivo declive por la sobrepesca”.

“Ante la merma de las capturas, surgen voces que bregan por la introducción de nuevas especies de cangrejos pero más resistentes, una estrategia que ya se había implementado en otros lugares de Europa. Y aquí, es donde entran en escena los cangrejos “invasores” : los cangrejos americanos. La primera importación de estos animalitos se realizó en el año 1973, en los ríos de Badajoz. El éxito fue rotundo y más tarde se hicieron otras sueltas en la región de Doñana. Como había tanto interés en la pesca y la demanda era altísima, mucha gente empezó a llevar a estos cangrejos americanos a los ríos próximos a su lugar de origen.Así, la expansión del cangrejo americano fue un boom, explosiva en más de un sentido ”, añadió el investigador.

Los cangrejos americanos correspondían a dos especies invasoras: el cangrejo señal y el cangrejo, y además traían adosada una enfermedad que en muy poco tiempo diezmó a los cangrejos italianos. Sus poblaciones cayeron de forma abrupta y hoy apenas existen unas 1.000, que se encuentran dispersas en las cabeceras de los principales ríos de España. Así, el cangrejo de río italiano pasó a ser catalogado como especie vulnerable en el Listado Español de Especies Amenazadas y a, consecuencia, los equipos científicos de conservación entraron a discurrir estrategias para su conservación.

El sentido vital de proteger una especie 

La Estrategia elaborada para la conservación del cangrejo de río ibérico en España contempla la cría en cautiverio y la posterior suelta en zonas clave. El inconveniente, radica en que el cangrejo es un crustáceo de alto impacto allí donde es introducido y en la actualidad, muchas otras especies de río, tal como los pequeños invertebrados que habitan entre las piedras, también están en declive y el cangrejo italiano, no cooperaría en su conservación. 

“En todo el territorio de la Península Ibérica existen un gran número de especies de agua dulce en grave peligro o al borde de la extinción, si bien, la conservación del cangrejo es prioridad, debemos como científicos, alertar al mundo de que muchísimas especies de agua dulce, únicas en el mundo, se están perdiendo para siempre sin que se elaboren estrategias para evitarlo. Hay conocimiento suficiente para poder revertir esta debacle y el momento para actuar es hoy” cerró el científico.