May 26, 2026
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Se trata de las Fosa de las Marianas, un remoto enclave en el Pacífico Sur en donde los científicos han encontrado un nivel de contaminación alarmante. 

Un reciente estudio aporta significativas y alarmantes pruebas acerca de la profunda conexión que existe entre las aguas superficiales y las zonas más profundas del mar. Sustancias químicas peligrosas, que fueron prohibidas en la década de los 70’ fueron halladas en los confines del Océano Pacífico, según indicó un estudio que fue liderado por un prestigioso equipo científico de la Universidad de Newcastle, Inglaterra.

El hallazgo de peligrosas y altas concentraciones de contaminantes como bifenilos policlorados (PCB, por sus siglas en inglés) y polibromodifenil éteres (PBDEs) en ecosistemas marinos profundos, dejó atónitos a los científicos.Estos compuestos fueron utilizados ampliamente durante gran parte del siglo XX y su uso cesó al descubrirse que eran altamente tóxicos para la salud y que podían acumularse en el medio ambiente.

La contaminación de las aguas profundas

Los investigadores, liderados por el Dr. Alan Jamieson, de la Universidad de Newcastle, Inglaterra, midieron los niveles de contaminación presentes en los tejidos grasosos de los anfípodos, un tipo particular de crustáceo que habita en las profundidades del Pacífico. 

Estos animales, fueron capturados en un operativo de alta complejidad que incluyó el diseño de un vehículo especial que fue lanzado desde una embarcación en los límites de la fosa de las Marianas y la fosa de Kermadec, la zona más profunda hasta ahora conocida por los científicos. 

La fosa de las Marianas es una depresión abrupta del fondo marino que se encuentra ubicada en el océano Pacífico Occidental, a unos 200 km aproximadamente, al este de las islas Marianas. Esta zona marina, la de mayor profundidad oceánica que posee el planeta, tiene forma curvada, de media luna y mide casi 2550 km de largo por unos 70 km de ancho. La máxima profundidad que alcanza esta fosa oceánica es de 10. 994 metros en el punto ubicado en su extremo sur , área que forma un pequeño valle en el fondo marino conocido como Abismo de Challenger. A modo comparativo, si la montaña más alta del planeta, que es el monte Everest cuya altura alcanza los 8. 849 metros, se alzara sobre este punto del mar, su cima estaría todavía a más de dos mil metros del fondo.

Químicos peligrosos en lugares casi inaccesibles

Los científicos creen que los compuestos químicos llegaron hasta las zonas más profundas de las fosas a través de restos de plástico ingeridos por animales que al morir, se hundieron hasta llegar al fondo de estos precipicios marinos. Los cadáveres de estos animales a su vez, fueron consumidos por la especie conocida como anfípodos, un tipo de crustáceo de aguas profundas y otras extrañas y fascinantes criaturas marinas que habitan en estos rincones del mar.

El equipo del Dr Jamieson detectó la contaminación química en el tejido graso de los anfípodos. Los contaminantes presentes en estos crustáceos ( PBDEs y PCB, entre otros) eran utilizados de modo frecuente durante el siglo XX, como aislantes eléctricos y en productos para frenar el avance de las llamas. Un tipo de químicos que en 1979 fueron prohibidos en los EEUU y luego, en el mundo entero.

Los compuestos químicos, según explica el informe científico, se acumulan a través de la cadena alimentaria de modo tal que, cuando alcanzan a las profundidades del océano, las concentraciones son peligrosamente muy superiores en comparación con las que se encuentran en aguas superficiales.

El aporte de la investigación 

La Dra Katherine Dafforn, investigadora de la Universidad de New Gales, Australia, quien no fue parte de la investigación, afirmó luego de su análisis de los resultados de la investigación que fueron publicados por la revista Nature Ecology and Evolution: «Aunque los expertos del laboratorio pudieron cuantificar las concentraciones exactas de PCB y PCBE en los crustáceos de la zona hadal o fosas oceánicas profundas, aún se desconoce la fuente madre de estos contaminantes persistentes en estas áreas y también, de los mecanismos concretos que los llevaron a hasta allí». «Es más”- prosiguió la Dra -“los efectos tóxicos de estas sustancias contaminantes y su potencial peligro de biomagnificarse a medida que avanzan en la cadena alimentaria,  todavía necesitan de más estudios para ser comprobados».

Aún así, lejos de desacreditar la investigación, Dafforn destacó que los miembros del equipo científico del Dr. Jamieson «aportaron pruebas claras y contundentes de que el océano remoto y más profundo, más que ser un lugar inaccesible, está en estrecha interconexión con las aguas superficiales y ha estado expuesto a concentraciones significativas de sustancias contaminantes que llegaron allí debido a la acción humana. Un hecho que debiera despertar la responsabilidad por procurar estrictos protocolos de evaluación y gestión de descarte de las sustancias químicas”