
Las mariposas son en la actualidad una de las especies a las que el cambio climático ha puesto en jaque.Sin lugar a dudas , los biólogos del mundo, hacen un llamado urgente a toda la comunidad científica para tomar conciencia acerca de la necesidad de encontrar con celeridad, estrategias viables y efectivas a gran escala para revertir su extinción futura.
Las mariposas, dueñas de un mecanismo biológico perfecto y frágil dependen del calor que reciben del sol para obtener la suficiente energía vital para desarrollar sus funciones básicas y naturales. Su frágil y pequeño organismo posee un sistema de termorregulación perfecto, que hace posible que puedan mantener regulada y en equilibrio su temperatura corporal aún frente a los cambios bruscos de temperatura como los que presentan las corrientes de aire.
Por lo general, las estrategias que emplean las mariposas para poder mantenerse frescas y activas, se deben a comportamientos adaptativos simples como son el volar hacia lugares que posean sombra o inclinar las alas hasta que estas alcancen el punto estratégico que evite el impacto del sol de lleno en ellas (amortiguación térmica).
Para los biólogos, la tolerancia térmica de las mariposas, les indica la capacidad máxima de temperatura que una vez que es sobrepasada, les impediría de plano funcionar y ocasionarles la muerte. Esto se teme que ocurra con la especie cuando las temperaturas elevadas a consecuencia del cambio climático, se conviertan en la norma.
Los mecanismos adaptativos de las mariposas
A lo largo de las investigaciones, los científicos de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, comprobaron que los ejemplares que poseían las alas más grandes presentaban una mayor resistencia térmica que las mariposas cuyas alas eran más pequeñas .Pero cuando las temperaturas eran por demás elevadas, las mariposas tenían que depender de mecanismos fisiológicos puntuales como la producción de proteínas de choque térmico para poder resistir el embate de las altas temperaturas en su organismo.
Ambas estrategias, la natural como tener alas grandes y la orgánica,que es producir proteínas de choque térmico, son indispensables para las mariposas a la hora de hacer frente de modo exitoso a los embates del cambio climático. Los investigadores que tuvieron parte en este estudio trabajaron codo a codo con el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) para el análisis de las estrategias de tolerancia y amortiguación térmica presente en las mariposas tropicales. Para ello, se internaron en la selva de Panamá y recolectaron datos de múltiples hábitats naturales de mariposas tropicales. Equipados con lo necesario, una simple de redes de mano, los científicos fueron tomando delicada y pacientemente la temperatura corporal de poco más de 1000 mariposas, gracias al empleo de una sonda similar a un termómetro.
“Si las temperaturas continúan con su tendencia al alza estaremos en las puertas de la extinción inminente de la especie. Esta amenaza se da como producto de la tala de los bosques harán que cada vez existan menos microclimas fríos”, destaca la Dra Esmeralda Jepson, investigadora del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge,autora del documento. “Las mariposas que tienen características biológicas (físicas) puntuales que pueden cooperar exitosamente en la amortiguación del calor , como es el hecho de poseer alas más grandes, tendrán la mejor chance de adaptación ante el calor extremo” .
Se deben aumentar los esfuerzos globales para salvaguarda de la especie
La Dra Jepson hace un llamado a la comunidad científica mundial para un aumento radical de los esfuerzos en la lucha para frenar el cambio climático . El problema para las mariposas , radica en que a medida que las temperaturas continúen en suba y los bosques vayan fragmentándose y decreciendo debido a la deforestación, ellas encontrarán menos espacios conectados de temperaturas moderadas donde refugiarse.
Ante este escenario que se abre como desolador en un futuro cercano, los científicos advierten que las mariposas que dependen de la protección de su entorno, los bosques, para evitar las altas temperaturas podrían no ser capaces de viajar largas distancias bajo el sol agobiante, entre estos fragmentos de bosque que aún hayan quedado en pie y por ello, temen que no puedan hacer frente a las olas de calor cada vez más intensas y frecuentes. Por ello, afirman, que su tiempo en el planeta podría tener los días contados.
