May 27, 2026
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Colombia , a nivel mundial se destaca por su belleza y abundancia natural. El verde de la naturaleza es el patrimonio del país que se presenta al mundo con su indómita selva y sus bosques tupidos que albergan en su interior aves, frutos, semillas e infinidad de animales e insectos propios de los climas cálidos y lluviosos de los trópicos . 

Desde una mirada botánica, muchas personas ignoran que el territorio colombiano es considerado a nivel científico, como el segundo país con mayor diversidad de especies de plantas. Esto es un récord absoluto, incluso, los expertos en botánica afirman que muchas especies desconocidas permanecen ocultas al interior de la selva colombiana, que guarda lugares que el ojo humano nunca vió, y que pueden asemejarse a un verdadero edén. 

Los datos recolectados al momento señalan que Colombia posee 26.900 especies nativas, de las cuales el 24% son endémicas. Esto indica que alrededor de 6.000 especies son únicas y solo pueden crecer y desarrollarse en el vasto y húmedo suelo colombiano. Sin embargo, con pesar, investigaciones recientes han puesto en evidencia que algunas de estas especies de árboles que son casi desconocidas para el mundo científico , están a punto de desaparecer. 

Construyendo árbol a árbol, una esperanza para el bosque 

En este contexto, una misión del Instituto Alexander von Humboldt de Recursos Biológicos y Ambientales, con fondos aportados por la Fundación Franklinia, han venido a rescate, a intentar lo imposible contra toda esperanza.El apoyo de La Fundación Franklinia, que se dedica a la conservación de árboles en peligro sitos en la Cuenca del Río Claro de la región Antioquia, con la colaboración de los lugareños, ha permitido localizar el foco del reto de la misión. Los investigadores hallaron el tesoro en el fondo del mar selvático , es decir a una “población de ocho especies únicas (endémicas) a punto de extinguirse” cuenta Jorge Bedoya, científico e investigador del Instituto Humboldt. 

Tres de estas especies se encuentran en estado muy vulnerable, pues sólo se encontró un ejemplar adulto (un árbol) de la especia Matisia serpicostata , sólo dos adultos (dos árboles) de Rhodostemonodaphne antioquensis y sólo doce (dos adultos y diez jóvenes) de Melicoccus antiochensis.

Un bosque en terapia intensiva 

El Río Claro es el corazón que alimenta la vida de una cuenca hidrográfica ubicada en el sureste de Antioquia, Colombia entre los municipios de Puerto Triunfo, San Francisco, San Luis y Sonsón. Antioquia es un bello departamento del noroeste colombiano, que se ubica al pie de la cordillera de los Andes y se abre y extiende hacia el mar Caribe. En el centro del valle llamado Aburrá, se encuentra su capital departamental, la icónica Medellín,

Es una zona con peculiaridades geográficas y geológicas que han propiciado el desarrollo de una flora diversa con un ecosistema kárstico. Una geografía modelada por un ecosistema kárstico, es poco común , y la diferencia está en que la superficie de sus rocas es porosa y agrietada cuya forma le es dada por el agua de las lluvias. Sin prisa y sin pausa, a lo largo de los años, la presión de la lluvia las cincela , las va erosionando creando grutas naturales por donde el agua se escurre y filtra a través del suelo. 

Regenerando a pulmón un bosque milenario

La vida allí surgida es frágil, sobre en los ecosistemas de un bosque kárstico. “Este tipo de terreno por sus características no permite que el suelo desarrolle mucho grosor, por lo que es muy difícil encontrar árboles en un entorno así tan singular”, señala Bedoya del Instituto Humboldt. “Por esta razón, los bosques de estas regiones son tan frágiles y singulares. La composición de las rocas de un bosque kárstico, poseen cantidades muy elevadas de magnesio y de calcio. Esto hace surgir especies únicas de flora y fauna“, relata Bedoya. 

“Los bosques de ecosistemas de tipo kárstico pueden regenerarse en tiempos cuya escala no existe en los parámetros humanos. Necesitan casi ocho milenios para crear tan sólo un centímetro de espesor en su suelo, mientras que otras zonas boscosas en el mundo , apenas precisan de unas pocas decenas de años para reconstruirse” explica el biólogo. Por ello, cuando existen especies cuya distribución  es tan limitada y su área ha sido talada en exceso, enseguida se decreta que pertenecen a la categoría en “peligro de extinción». 

Algunas de ellas integran el abanico de las ocho especies identificadas por el científico colombiano Álvaro Cogollo del Instituto Humboldt la más afectada es la Matisia serpicostata: Se la ha catalogado como la más vulnerable de las ocho especies estudiadas, ya que en la zona solo se encontró un ejemplar adulto (se desconoce si hay plántulas). Ha sido declarada como En Peligro Crítico (CR) debido a las actividades humanas como la deforestación para ampliar los límites agrícolas y ganaderos. Este árbol tiene unos 12 metros de altura con tallos y hojas gruesas y marrones.

El cuidado de la tierra y un volver a empezar en materia ambiental.

El bosque ha llegado a esta situación extrema debido a múltiples factores de los cuales la actividad humana es la responsable principal. Estos factores son el avance de la deforestación indiscriminada, la ampliación de la frontera agrícola con cultivos y actividades ganaderas que causan la degradación del hábitat y la pérdida de gran parte de la biodiversidad única del bosque . 

Sin embargo, las comunidades que viven en estas áreas, que históricamente han sido rurales y estuvieron ligadas a las actividades madereras, ahora están a favor de la conservación y unidas han desarrollado métodos para reproducir los árboles nativos y ya fundaron tres viveros zonales. Esta acción , coordinada con la guía del Instituto Humboldt, es una esperanza cierta para Colombia y su rica y exótica biodiversidad.