Greenpeace busca generar conciencia ambiental entre la población mundial en pos de salvaguardar la biodiversidad planetaria. Por ello, cuidar la biodiversidad debería ser hoy, una de las metas de las industrias productoras de bienes y servicios en todos los países del mundo ya que ella es la base que sustenta el 40% de la economía mundial.
La biodiversidad es la fuente, madre de todo lo existente. Desde una mirada económica, su importancia radica en que es también, la base de todos los servicios y bienes que nos proporcionan los ecosistemas y que luego ,el hombre a través de su trabajo transforma en nuevos bienes, productos y servicios para su comunidad.
Estos bienes y servicios ‘gratuitos’ que proporcionan los ecosistemas , van desde la provisión de alimentos como de las fibras para confeccionar la ropa, pasando por los medicamentos que nos curan, la protección contra desastres naturales, la formación de un suelo fértil y la regulación del clima. Acciones claves y todas ellas esenciales para el desarrollo y preservación del hombre.
Biodiversidad es la farmacia de la naturaleza
En la amplitud de los beneficios que la biodiversidad nos acerca en lo cotidiano, es nuestro principal recurso para la sanidad tanto en lo espiritual , gracias a la belleza de paisajes , animales y flores, como también para la salud física. Por ejemplo, un medicamento muy común como la aspirina,tuvo su origen en dos especies de plantas. O como en el caso de la penicilina , que es producto del moho que crece al pudrirse las frutas.
Por ello, la pérdida de la biodiversidad implica un deterioro creciente de estos servicios que los ecosistemas nos prestan de forma gratuita . Como consecuencia, se da un empeoramiento de la calidad de vida de la que se puede disfrutar, al punto de hacer inhabitables vastas regiones del mundo.
El riesgo que implica perder a los polinizadores
Perder a los polinizadores representa un agravamiento crítico de la capacidad de resiliencia natural que poseen los sistemas que conforman la biodiversidad. Esto luego se traducirá en una mayor inseguridad alimentaria, una mayor vulnerabilidad ante catástrofes y cambios ambientales y, en definitiva, una disminución de nuestra calidad de vida, comprometiendo nuestra supervivencia como especie.
Hoy día , desde una mirada netamente económica, en los recursos de la biodiversidad y de los servicios que los ecosistemas hacen posible, encuentra su sustento alrededor del 40% de la economía mundial.
En datos fácticos, por ejemplo el 84% de la cosecha europea depende de la polinización por insectos, como lo son las abejas y abejorros , en especial en lo relativo a la producción de frutas, verduras y forrajes.
Las abejas en su humilde corporeidad , prestan en la cadena biológica un servicio cuyo impacto económico es tan crucial como significativo, y contribuyen a garantizar la seguridad alimentaria del conjunto de la especie humana. Se calcula que el valor estimado de la polinización por insectos representa para la agricultura europea unos 22 billones de Euros anuales.
La necesidad de accionar para proteger los hábitats naturales.
A nivel macro, se hace imprescindible lograr la protección de los hábitats en todo el planeta. Ello implica cuidar la biodiversidad teniendo en cuenta que en los últimos 50 años la población mundial se ha duplicado.
Durante el mismo período de tiempo, a medida que la población en todo el planeta crecía , han desaparecido un 25% de las especies terrestres, 28% de la vida marina y 29% de las especies de agua dulce. Esto representa la mayor tasa de pérdida de biodiversidad desde la extinción de los dinosaurios.Y, la causa principal radica en la destrucción del hábitat.
Preservar los hábitats naturales es la clave para proteger la biodiversidad. Los ambientalistas y conservacionistas han evaluado que la biosfera sólo podrá sobrevivir si los campesinos y pequeños productores, especialmente los que viven cerca de los espacios agrestes, reciben un mayor beneficio para poder implementar sistemas que les permitan conservar sus hábitats en detrimento de las prácticas que hoy realizan y que los están destruyendo.
Muchas ONGs, como Greenpeace, están trabajando para generar conciencia ambiental. A través de diferentes campañas en tierra y mar, educan e informan a la población acerca de la necesidad de introducir cambios vitales en las prácticas cotidianas para generar grandes cambios. Enseñan que el compromiso es de todos. Ya que todos, realizamos a diario, prácticas que contaminan el medioambiente y que debemos y podemos modificar.
Por otro lado, desde los gobiernos se debe fomentar la educación ambiental en las comunidades rurales y financiar sistemas productivos cuyo soporte puedan ser las fuentes de energía renovables. Sólo la conciencia individual y comunitaria , con el debido apoyo gubernamental, será el puntapié inicial para la conversión ecológica que todos estamos necesitando para salvaguardar la diversidad en nuestro planeta.
