El movimiento ecologista Protectores de la Tierra, liderado por Maite Mompó, propone a través de su campaña ‘Stop Ecocide’, convertir el ecocidio en un delito penal internacional
Maite Mompó (Albacete, España 1967) es dueña de un vasto currículum: activista, profesora, marinera y licenciada en Derecho. Hoy, lidera la campaña ‘Stop Ecocidio’ en su país, impulsada por el movimiento global Protectores de la Tierra del que es portavoz a nivel nacional.
Las ganas de Maite por luchar para proteger la vida en el planeta, surgieron cuando era apenas una niña. Tenía tan solo 11 años cuando en la televisión de su casa , vio por primera vez a los activistas de Greenpeace a bordo del Rainbow Warrior . En ese mismo instante decidió que de grande se sumaría a esa lucha, navegaría los mares y pelearía la batalla por un futuro ‘verde’ para todos.
La lucha que hoy tiene a Maite Mompó como líder la llevó en estos días a la ciudad de Murcia. Allí se reunió con otros activistas que denunciaron la acuciante crisis medioambiental del Mar Menor. Su objetivo fue buscar apoyo y voluntades para sumar a las filas de Protectores de la Tierra y lograr el objetivo actual de la campaña ‘Stop Ecocidio’. La meta hoy de ‘Stop Ecocidio” es que se logre reconocer al ecocidio como un crimen dentro del Estatuto de Roma. De este modo el daño masivo y la destrucción del medio ambiente pasarían a ser competencia de la Corte Penal Internacional. “Lo que está sucediendo en el Mar Menor es un ecocidio continuado y es necesario contar con la jurisdicción internacional para poder afrontarlo de modo eficaz”, sostuvo Maite.
Daños irreparables al medioambiente
Por ecocidio se entiende hoy a la pérdida, el daño o la destrucción extensa del ecosistema o ecosistemas de un territorio. Esto puede ocurrir debido a la acción humana o por cualquier otra causa. Y que de ello se desprenda un deterioro importante de la vida de los habitantes de ese territorio.
La definición fue elaborada por la abogada británica Polly Higgins -fundadora de Protectores de la Tierra- en una intervención de 2010 en la Comisión de Derecho de Naciones Unidas. Conocida como la ‘abogada de la Tierra’, Higgins dedicó su vida a trabajar por conseguir que se castigaran por vía penal los graves daños al planeta. Higgins murió en 2012 pero sentó las bases de la lucha.
Hoy, Maité Mompó alza la voz acerca de uno de los ecocidios más representativos en su país, el del buque Prestige. Un barco que navegaba con 77.000 toneladas que, al sufrir una fractura en el casco, vertió gran parte de su contenido al mar. La marea negra que generó, alcanzó alrededor de 1.700 kilómetros afectando las costas litorales de España y Portugal. Sus efectos nefastos aún hoy perduran en las costas.
La crisis del Mar Menor es otro de los ecocidios que ha sufrido España en su historia. En octubre de 2022 se cumplieron dos años de esta catástrofe ambiental. Un hecho que produjo la muerte masiva de ciento de miles de especies marinas en la costa de la laguna salada más grande de Europa. Un hecho sin precedentes que convulsionó el panorama político y medioambiental del país y además reflotó la crítica en torno al uso de agropesticidas y el vertido de desechos de la actividad agrícola de Murcia en el Mar Menor.
Hacia una ley internacional para lograr la protección medioambiental
El movimiento Protectores de la Tierra y la campaña ‘Stop Ecocidio’ han sucitado el apoyo y ayuda a nivel internacional. Figuras como el abogado de derecho penal internacional y ex juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, es miembro de la Junta Asesora de la campaña internacional. También , Greta Thunberg donó 100.000 euros a la Fundación Stop Ecocidio después de que obtuviera un millón de euros por su lucha contra la crisis climática desde la Fundación Calisto Gulbenkian.
A comienzos de septiembre, una de sus abogadas se reunió con el Papa Francisco para abordar el daño al medioambiente y el ecocidio. De hecho, el pontífice pidió en noviembre pasado -en un discurso ante la Asociación Internacional de Derecho Penal- que el ecocidio se convirtiera en el “quinto crimen contra la paz” en la Corte Penal Internacional.
La campaña tiene presencia tanto en Reino Unido, España como Países Bajos. No obstante, Mompó asegura que se está expandiendo por “todo el mundo a un ritmo muy acelerado”.
