julio 11, 2026
Las respuestas incompletas a la hora del abordaje de la crisis de la biodiversidad

La IPBES en un informe dado a conocer recientemente, alertó al mundo de las graves consecuencias que se prevén de no adoptar medidas más eficientes a la crisis global que atraviesa el planeta. Puso en foco de modo puntual, en qué problemáticas graves tal como la escasez de agua,la falta de comida , la pérdida de biodiversidad, la crisis de la salud y el cambio climático, están estrechamente interrelacionadas. Y, que para revertir esta situación , es necesario encontrar soluciones coordinadas que también estén estrechamente interconectadas. (Parte1) 

Una frase conocida en los ámbitos científicos y académicos muy popular y que resuena con frecuencia es : “ A problemas complejos e interconectados se requiere encontrar soluciones complejas e interconectadas”. Sin embargo, para los investigadores de IPBES o la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre la Diversidad Biológica y Servicios Ecosistémicos,es prioridad que deje de ser tan solo una frase y se convierta, hoy mismo, en una estrategia concreta para la acción, dado que en este acertijo que nadie quiere ver, se juega el futuro del planeta.

El informe, resultado de tres años de trabajo e investigación por los más destacados equipos científicos, ahonda en las profundas conexiones que existen entre las grandes crisis sociales, medioambientales y económicas que hoy asolan a la humanidad, y el modo en que estas interactúan, y , además, sugiere una batería de soluciones para su abordaje de manera conjunta. De aquí su gran importancia. 

El trabajo verifica también, que la mayoría de las medidas actuales, que existen y están en marcha para afrontar problemas serios como la inseguridad alimentaria, la escasez de agua, la pérdida de biodiversidad, la crisis de salud y el cambio climático no son efectivas o sencillamente, no están funcionando. Los expertos han verificado que en la práctica se trata acciones aisladas que no logran abordar cada una de estas problemáticas de la forma adecuada y en toda su complejidad.

Una crisis que posee cinco caras

El informe detalla de modo preciso que alrededor del 50% de la economía global  se apoya en la naturaleza. El porcentaje es relativo, dado que, todas las actividades del hombre ciertamente dependen del medio ambiente : del agua, de la calidad de los suelos, la obtención de alimentos etc. Sin embargo, durante el último medio siglo, el planeta ha sido testigo de cómo su biodiversidad experimentó un baja de entre un 2 y un 6% por década , situación que afecta de gravedad al equilibrio de cada uno de los ecosistemas y repercute en la salud integral de todos los seres vivos, incluído el hombre. 

La lista de datos concretos que presenta el informe de la IPBES en los que se resalta la estrecha dependencia de los hombres con la naturaleza es larga: por ejemplo, el 75% del agua dulce que se consume en el mundo depende de los ecosistemas de montaña y de el de los bosques . Hoy la humanidad produce alimentos como nunca antes, pero alrededor del 42% de la población global no puede acceder a una dieta nutritiva y sana (casi el 86% en los países de renta baja). La esperanza ha crecido de modo exponencial , pero de forma anual, se registran 11 millones de decesos prematuros ligados a una dieta no saludable y 9 millones a consecuencia de la grave contaminación que sufre el agua y el aire.

Entre tantas cifras alarmantes, puede ser difícil establecer un patrón que ligue entre sí a estas crisis, y más aún, si se le suma a la ecuación el combo letal de perjuicios que trae aparejados el cambio climático. Una variable que afecta con peso de gigante, de modo progresivo, agobiante y letal a toda la biodiversidad del planeta, el agua , a la producción de alimentos y perjudica la salud humana. Los abruptos cambios en las condiciones climáticas y en la potencia, magnitud y frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos ponen en jaque la vida de las personas que han tenido que soportar temperaturas incompatibles con la vida en el planeta. Sin embargo, aunque estas ráfagas extremas son intermitentes, ese patrón está allí, y puede aumentar su frecuencia y magnitud letal en el tiempo, si el ritmo de cosas continúa tal como al momento y las soluciones continúan siendo parciales, desconectadas e ineficaces.

Por ello, el informe destaca que poder restaurar el equilibrio vital de los ecosistemas requiere , primero , de la toma de conciencia cabal por parte de los países de la situación de extrema vulnerabilidad en la que se encuentra el planeta y que por ello, necesita de un fuerte compromiso de cada uno de ellos, para el diseño de soluciones integrales e interconectadas en cada región. Una situación a nivel global que seguiremos detallando en la parte 2 de este dossier de Greenpeace, en la próxima entrega.