julio 11, 2026
Cómo afecta la contaminación lumínica a la biodiversidad del planeta.

Hoy Greenpeace te explica en qué consiste uno de los flagelos qué más afecta a la biodiversidad y que el hombre moderno ha naturalizado como es la contaminación lumínica. Una nota para descubrir los beneficios de la noche y los peligros que acarrea sobreiluminar el mundo.

Cada año en el mundo , las noches parecen ser un poco menos noche. Esto se debe a que la contaminación lumínica se ha incrementado un 10% anual en el lapso de la última década. De hecho, se calcula que una de cada tres personas que habitan la Tierra (y más del 80% en Norteamérica y Europa ), nunca ha visto como la Vía Láctea ilumina con su encanto el cielo nocturno.

En las grandes urbes, en la actualidad, apenas si pueden ser percibidas algunas estrellas. Si se dejan ver, su luminosidad se podría comparar a un punto pálido y agónico sobre un telón oscuro. Pero la contaminación lumínica no solo tiene un impacto negativo y adormecedor en nuestra conexión con la majestuosidad del universo o perjudica a los aficionados a la astronomía.

El exceso de luz artificial trae un surtido de efectos negativos en la salud de las personas que ciertamente no necesitamos : nos hace dormir mal , altera el ritmo circadiano, afecta los ciclos hormonales y debilita el sistema inmunitario. Y lo mismo le sucede al resto de los seres vivos: los animales y las plantas. Además, aquellos animales que poseen hábitos nocturnos se ven desplazados de esas condiciones de oscuridad propias de su evolución y en las que encuentran su alimento, socializan y se reproducen. 

Johan Eklöf, un científico sueco que lleva largos años estudiando a algunas criaturas que poseen hábitos nocturnos como los murciélagos, ha comprobado en primera línea, como los efectos de la contaminación lumínica afectan el mundo natural. En su libro, El Manifiesto por la oscuridad (Editorial Rosameron), el Dr Eklöf se propone acercarnos a los beneficios que trae la noche profunda, natural para el hombre y la naturaleza. Y además, nos anima a entender la oscuridad nocturna de la cual los seres humanos también somos parte y necesitamos para restaurarnos a nivel físico. Por ello, este investigador detalla de modo minucioso las consecuencias negativas de vivir en un planeta sobreiluminado.

Un viaje al interior de la oscuridad

Los animales que poseen hábitos nocturnos suelen tener alguno de sus sentidos mucho más desarrollados, tal como el olfato o el tacto, y también, suelen contar con herramientas estratégicas como los bigotes o la facultad de la ecolocalización. Casi todos poseen ojos extremadamente sensibles con los que pueden captar cantidades de luz ínfimas para manejarse, avanzar, alimentarse y cazar en la oscuridad. Por tanto, en líneas generales,el Dr Eklöf explica que ellos perciben la luz y el mundo de una manera muy diferente a nosotros.

Los humanos, dice el autor de El Manifiesto Nocturno, necesitamos la noche. La melatonina, nuestra hormona del sueño, no se activa si hay demasiada luz. Esta hormona le indica al cuerpo que es hora de descansar, nuestro ritmo cardíaco se ralentiza y nuestra temperatura corporal disminuye. Y, todo ello es fundamental para la salud de nuestro sistema inmunológico y para ordenar toda la información que hemos recogido en nuestro cerebro a lo largo del día.

La luz artificial hace que el día dure más y la noche,se haga más corta. En la actualidad, el hombre vive en un desfase de su horario natural de modo permanente, que impacta y desequilibra nuestro reloj biológico. 

La crisis de la biodiversidad y la contaminación lumínica

El declive de los insectos en algunos sitios del planeta,han disminuído sus poblaciones en un 70% durante los últimos 30 años. Esto tiene muchas causas de fondo evidentes como son los pesticidas y la deforestación , pero la contaminación lumínica para el Dr Eklöf, también es una pieza clave en este escenario . De hecho, para algunos científicos esta es la causa de mayor peso.Por ejemplo, si nos ubicamos bajo de un farol o foco de luz y miramos hacia arriba, veremos una gran cantidad de insectos atrapados por la luz. Ahí nos damos cuenta en pequeña escala de cómo afecta la contaminación lumínica en estas pequeñas vidas .

A nivel individual, cada ejemplar de vida nocturna con más luz disponible, tiene más tiempo para alimentarse o para aparearse. Pero eso también, si un animal o insecto se encuentra enfermo, desplaza o transmite esa enfermedad durante más horas al día y los patógenos le afectan con más gravedad porque su sistema inmune se encuentra debilitado. Así, muchas especies entran en declive por algo tan simple como es el aumento de horas luz. 

Sin embargo, el Dr Eklöf resalta que hay otra consecuencia que puede parecer a primera vista menos importante pero que para muchos seres humanos sensibles no lo es, y es el hecho de que estamos como hombres perdiendo la conexión con el universo. En las grandes ciudades, afirma el científico , las personas se pierden de un milagro que acontece a diario : la noche estrellada .Un regalo para el espíritu que en la ciudad se esconde a la vista y al corazón de las personas por exceso de luz y de progreso.