Exuberante bosque tropical de Colombia, hogar de una rica biodiversidad y tesoro natural en peligro.
La comunidad científica de Colombia se ha propuesto dar a conocer al ciudadano común las maravillas que albergan los bosques y selvas del país. El motivo principal es que la gente tome conciencia del valor y de la riqueza de su tierra y se involucre activamente en su conservación.
El flagelo que enfrenta Colombia es hoy por hoy , la acelerada deforestación de su territorio natural. Esta situación es producto de la transformación del uso de la tierra que ahora se expande para dar lugar a las actividades ganaderas y agrícolas. Y, en menor medida, también por la expansión de áreas urbanas, y por el crecimiento de los cultivos ilícitos como las plantaciones de coca que han sido un factor de despliegue de la deforestación.
A raíz de la firma de los acuerdos de paz con las FARC un gran número de zonas de Colombia quedaron sin la presencia activa del gobierno que anteriormente servía de protección. Por este motivo, creció a gran velocidad la deforestación orientada al tráfico ilegal de los recursos madereros y para la expansión de zonas para el despliegue de la actividad ganadera, entre otras causas.
Lo que se puede observar como consecuencia de todo ello, es la elevada velocidad en la que Colombia está perdiendo sus recursos naturales. De hecho, si no se crea una conciencia en torno a la necesaria protección de estas áreas selváticas , puede ser la pérdida definitiva del “oro verde de Colombia” que es su rica biodiversidad en fauna y flora.
El tesoro natural de Colombia bajo amenaza
En la actualidad, Colombia enfrenta serias amenazas en gran parte de sus ecosistemas. Por ejemplo, uno de los más afectados es el bosque seco tropical en donde solamente persiste el 6% de su área original. En sus orígenes, este abarcaba mayoritariamente el norte de Colombia, la zona frente al Mar Caribe y bordeaba los contornos de algunos valles interandinos.
Lamentablemente, hoy el 94% de este bosque de extraordinaria riqueza se encuentra devastado y se pueden observar amplias áreas de pasturas para el aprovechamiento de la ganadería extensiva en donde antes se levantaba la magnífica selva. Pero ya Colombia, se ha dado cuenta demasiado tarde del error que fue el llevar adelante este proceso de destrucción masiva de un invaluable ecosistema durante décadas.
A pesar de ello, Colombia presenta una de las tasas más altas de deforestación en la actualidad, no sólo de latinoamérica, sino del mundo. Se calcula que este índice oscilaría entre 200 mil y 300 mil hectáreas de selva nativa por año. Esta es la razón principal de que en algunas zonas cordilleranas de los Andes queden tan pocos bosques nativos conservados en la actualidad.
Frenar el deterioro de los ecosistemas es urgente
Los biólogos destacan que formar conciencia es una estrategia válida a la hora de buscar frenar la acelerada deforestación de las selvas y bosques de Colombia. Por ello, los científicos desde hace largo tiempo, han puesto su esfuerzo en dar a conocer la riqueza que poseen estas regiones, de modo que la gente pueda tomar conciencia de que políticas más adecuadas para su explotación serían el despegue de muchas , mejores y más sustentables industrias. El desarrollo comercial sustentable de la materia prima de las selvas y bosques sería generador de fuentes de empleo, a la vez que podría mejorar la calidad de vida de los habitantes del planeta.
Con labor y dedicación, los científicos han procedido a la estrategia de recopilación de información, diseminación de esa información, y a poder fomentar la red de cadena de valor, para mostrarle a la gente que la rica biodiversidad del país puede ser también una oportunidad de desarrollo y bienestar.
La gente en las grandes ciudades debe valorar la biodiversidad
Los datos arrojan que en la actualidad, cerca de un 78% de la población del continente americano habita en zonas urbanizadas. Y, los sociólogos, afirman que los habitantes de las grandes y medianas ciudades sufren una especie de alienación respecto del entorno ambiental que los circunda y rodea. La dinámica de la ciudad se cierra sobre los individuos y se vuelve su único mundo. Y, esta situación crea una desconexión real con estos medioambientes naturales que los circundan.
Por lo general, el ciudadano común no toma conciencia de que su calidad de vida depende de los ambientes naturales. No relaciona que lo que viste está hecho de fibras naturales de plantas; que los muebles que utiliza son de madera y que en su vida diaria consume gran cantidad de productos de origen vegetal. Desde lo que come como alimento, las medicinas que utiliza y los productos de estética son todos de origen natural, pero el hombre no relaciona que su existencia depende de la rica biodiversidad de la tierra.
Por ello, las iniciativas para dar a conocer la belleza del territorio natural de Colombia es imprescindible para procurar su cuidado y conservación urgente. En este sentido, los biólogos junto a la sociedad colombiana deben ser responsables y ayudar a proteger esos sitios antes de que sea demasiado tarde para Colombia.
