agosto 24, 2026
 Las aves marinas versus la contaminación lumínica y plástica por Martín Prieto Greenpeace

Los biólogos estiman que alrededor del 90% de los polluelos de pardela cenicienta sufren consecuencias muy graves debido a la contaminación por plástico en la zona de la corriente de Canarias.(Parte I) 

La pardela cenicienta es un ave marina que se pasa sus días en alta mar, volando a ras de las olas y acechando de forma silenciosa a sus presas favoritas: a las anchoas , calamares y otros pequeños peces que nadan cerca de la superficie. Pariente cercana de los petreles y albatros, es dueña de un cuerpo apto y con excelentes ventajas para vivir en vuelo sobre el océano. Su particular aerodinamia le permite volar cómodamente y desafiar a los fuertes vientos y también, sumergirse en picada bajo las olas hasta unos 15 metros de profundidad en busca de comida. Pero todo cambia cuando la pardela cenicienta debe volver a la tierra para reproducirse y en su camino se topa con los desechos que el hombre produce y gestiona mal en su diario vivir.

Cuando llega la temporada de su reproducción y es el momento de armar los nidos para incubar el único huevo las hembras pondrán, las pardelas cambian su vuelo sigiloso al ras del mar por un constante trajinar. Un ir y venir al que acompañan por una serie de sonidos nasales y guturales bien fuertes. Para el polluelo, una vez que ha nacido comienzan los problemas. Una de las áreas de cría de esta especie se encuentra ubicada en el Archipiélago de Las Canarias y en la Isla de Madeira (y en particular, en los islotes Desertas y Alegranza). Allí, cuando la nueva generación de pardelas cenicientas alza vuelo por primera vez, las luces provenientes de las infraestructuras y edificios asentados sobre la costa las despistan. En lugar de volar donde deben, que es mar adentro, los polluelos no encuentran a acertar el rumbo y terminan colisionando con los edificios o aterrizando en sitios que nada tienen que ver con su hábitat.

Sumado al flagelo de los plásticos, la contaminación lumínica se ubica en la actualidad, como la causa principal de muerte no natural de ejemplares jóvenes y adultos de la pardela cenicienta. Pero, analizando el material extraído de los estómagos de los polluelos que los biólogos han recogido en el área de Canarias, el equipo de científicos perteneciente al Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) ha constatado otro grave problema que parece ir en aumento: alrededor del 90 % de las aves había hecho de los plásticos su dieta. “ La caída de esta especie de ave ha sido dramática en los últimos años por dos motivos que se han instalado en el entorno: los plásticos y la luz artificial. Desde el año 2009, hemos ido registrando de forma periódica, la muerte de polluelos de pardela cenicienta debido a la ingesta de plásticos (en un 90%) y a causa de la contaminación lumínica”, explica del Dr Airam Rodríguez, miembro del equipo de investigación del MNCN y autor principal de un nuevo estudio en el que se analiza en profundidad este flagelo que ha puesto en jaque a la pardela cenicienta.

El plástico o la amenaza que nadie evita

“La mayor parte de los fragmentos plásticos que estaban presentes en los estómagos de las crías de las pardelas estaban compuestos por un material muy común en los desechos urbanos : los fragmentos de nailon. Aunque, no hemos podido comprobar en un 100% nuestra hipótesis, creemos que su origen se encuentra en las actividades que están relacionadas con la pesca que se lleva adelante en la zona de la corriente marina de Canarias. Esta área es conocida por su altísima productividad y su importancia central para las flotas tanto españolas como europeas”, añade Airam Rodríguez. 

Tras analizar el contenido estomacal de más de 100 crías de pardela cenicienta en Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote, se identificaron 1.16 fragmentos de plástico. Las fibras transparentes o blancuzcas que se desprenden de las redes y los cabos fueron los restos de mayor prevalencia. Además, de ser polluelos que estaban comenzando a dar sus primeros vuelos y que todavía no habían iniciado su vida de caza sigilosa mar adentro , la altísima cantidad de fragmentos plásticos que fue encontrada mostró a los investigadores que estos desechos son un elemento habitual y corriente en la comida que les alcanzan sus progenitores. «Sabemos que los padres de estos polluelos se alimentan en zonas diferentes del mar, porque los hemos seguido mediante el uso de dispositivos con GPS en este y en otros diversos estudios.También, hemos constatado la presencia de isótopos estables que nos permiten afirmar que las crías se han alimentado de presas bien diferentes. Pero la alta cantidad y el tipo de plásticos que comieron los pequeños polluelos fue muy similar en todas las islas muestreadas. Por ello, sostenemos que se deben idear de forma urgente políticas a nivel global para poner freno a el flagelo del plástico en el mar dado que es un problema que en el largo plazo pondrá en jaque a todo el ecosistema marino”, concluyó el investigador.