El histórico acuerdo internacional para la protección de los océanos, firmado por las naciones en la sede de la ONU en Nueva York.
La sede de la ONU en Nueva York fue protagonista de un histórico acuerdo para la protección de los océanos, firmado por las naciones tras una década de negociaciones.
La esperanza por conservar el planeta se reaviva una vez más con un nuevo hito alcanzado en materia ambiental. En los primeros meses de 2023 las naciones han llegado a un acuerdo internacional para salvaguardar los océanos . Un acuerdo que impactará positivamente en los destinos de la humanidad en los años venideros.
Luego de 10 años de arduas negociaciones,el Tratado de Alta Mar ha establecido que el 30% de los océanos se convertirán en zonas protegidas para el 2030, con el objetivo de salvaguardar y recuperar la naturaleza marina seriamente afectada por la contaminación y el cambio climático.
El acuerdo global tuvo lugar en la sede de la ONU de Nueva York luego de que las negociaciones estuvieron estancadas por años debido a desacuerdos relacionados con el financiamiento y los derechos de pesca de los países firmantes.
Salvaguardar el 30% de la fauna y flora de los océanos
La vida marina se ha visto en las últimas décadas seriamente afectada por la sobrepesca,el tráfico marino y el cambio climático.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), según datos de sus últimas evaluaciones ha constatado que del total de las especies existentes en los mares, alrededor del 10% estaba en camino a la próxima extinción.
Gracias a la nueva delimitación de zonas protegidas avaladas por el tratado, se podrán establecer límites concretos a la pesca, a las rutas de navegación que no estén aprobadas por organismos internacionales y a las actividades de exploración que causan serio daño ambiental, como es el caso de la minería de aguas profundas. Esta actividad es particularmente perjudicial para los océanos ya que para extraer minerales del lecho marino ubicados a 200 metros o más de profundidad, se deben provocar explosiones submarinas que afectan seriamente a la flora y fauna marina.
A los científicos y biólogos marinos les preocupa que los procesos de extractivos utilizados por la minería alteren la vida en las zonas de cría de animales, generando contaminación acústica y vertiendo tóxicos altamente perjudiciales para la vida marina.
Una regulación internacional para el control de las riquezas marinas.
La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos encargada de supervisar el otorgamiento de licencias afirmó que “toda actividad en el futuro que sea realizada en lecho submarino, deberá atenerse a normas medioambientales y de control para evaluar que se desarrollen de modo sostenible y responsable»
El acuerdo dejó establecido un área del océano llamadas ‘aguas internacionales’ en las que todos los países del mundo gozarán del derecho a navegar, pescar e investigar. La Dra Rena Lee, Embajadora de la ONU para los Océanos, fue la encargada de bajar el martillo y dar por cerrado el acuerdo,luego de varias semanas en las que las negociaciones amenazaron con deshacerse.
La bióloga Minna Epps, directora de Océanos de la UICN, destacó que el principal punto de conflicto fue el del reparto de los recursos genéticos marinos.
La importancia de los recursos genéticos del mar, radica en que este material procede de los animales y plantas marinos que poseen grandes beneficios para los hombres y que son necesarios para su utilización industrial por parte de las corporaciones farmacéuticas y alimenticias.
Garantizar la equidad en el acceso a los bienes del mar
Las naciones más prósperas cuentan con los medios económicos necesarios para explorar los océanos, pero las más pobres necesitan que se les garantice que los beneficios podrán distribuirse de manera equitativa en un futuro.
Robert Blasiaky, científico de la Universidad de Estocolmo, destacó que el desafío que plantean los recursos del mar, radica en que ninguna nación puede poner un precio real a estos recursos, ni establecer un método justo para su reparto.
«Los científicos hemos catalogado hasta el momento unas 230.000 especies en los océanos, pero estimamos que existen alrededor de unas dos millones de especies», indicó.
Los países deberán a partir de ahora, realizar reuniones periódicas para reglamentar cada ítem del tratado antes de que pueda ser aplicado. Liza Karan, jefa del equipo de gobernanza oceánica de la ONU , declaró que : «El Tratado del Mar llevará algún tiempo para poder entrar en vigor y ser plenamente operativo. Las naciones deben ratificarlo y luego deben crearse órganos institucionales como ser un Comité Científico y Técnico para garantizar su operatividad”.
