agosto 24, 2026
¿Es posible salvar la biodiversidad selvática en el sur de México? 

La selva mexicana es uno de los ecosistemas más amenazados en América Latina y el mundo a causa del cambio climático. Gracias al compromiso de las comunidades locales donde la presencia indígena es más fuerte y activa, de la mano de expertos y ONGs de conservación ambiental , se han puesto en marcha iniciativas para recuperar y preservar los manglares de Yucatán de cara al futuro. Una aventura apasionante y necesaria que con Greenpeace te invitamos a descubrir. 

Los manglares de Yucatán son famosos por poseer una belleza única y agreste y por ser la cuna de una asombrosa biodiversidad. En esta parte del mundo, donde sobreabunda el verde viven animales únicos, en medio de espejos de agua turquesa escondidos en la espesura. Pero la selva, y lo que antes era una muralla natural de defensa para las especies que viven en ella, hoy ha sido puesta en jaque. De hecho, se ha convertido en un ecosistema ubicado al filo de dos mundos: en la orilla del continente y en el umbral del Mar Caribe.

Los manglares, a los que es preciso conservar y proteger, cuando gozan de buena salud, son áreas clave que cumplen el rol de guarderías naturales para la preservación de numerosos peces,crustáceos y moluscos. Además, son sitios donde encuentran anidación gran cantidad de aves silvestres y se abren como trincheras y refugio frente a las tormentas tropicales. 

Las especies vegetales que conforman el manglar son la salvaguarda eficaz para mitigar con éxito la erosión costera y una aliada eficaz frente a la crisis ambiental ya que los manglares, almacenan carbono — unas 60 veces más — que muchos otros bosques y lo hacen por mucho más tiempo. Si sucede que el manglar perece o es deforestado, el carbono que fue almacenado se libera a la atmósfera, agravando la presencia de gases contaminantes. 

 Salvando a los manglares de Ixil

La comunidad maya de Ixil es la protagonista de la recuperación de los manglares junto al equipo de los Dres Jorge Herrera, miembro del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de Mérida, y de la Dra Claudia Teutli, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENEUNAM) que se han unido como una una comunidad estrecha en torno a la protección de los manglares de Ixil , un poblado agreste y tropical ubicado en el sur de México.

“La tarea de conservación del manglar empieza con un exhaustivo análisis del terreno a restaurar. Esta acción denominada ecología forense es clave para dar marcha al proceso posterior” explica la Dra Teutli. Para una adecuada recuperación de los espacios selváticos , el equipo diseñó la construcción de un conjunto de canales de agua, un sistema de distribución hídrica que no se realiza al azar. Por el contrario, requiere de levantamientos topográficos estratégicos y de modelados puntuales del terreno para propiciar la buena circulación del agua.

A medida que estos lugares se van recuperando poco a poco, lo primero que se restablece en ellos es la hidrología. A partir de entonces comienzan a llegar y a proliferar los peces, después las aves y al final, va brotando una nueva capa de vegetación que se afinca y expande por doquier, siempre y cuando el nivel de sal sea el adecuado. Un dato que indica la buena salud del manglar es cuando el terreno se llena de caracoles, de colibríes ,chorlitos y de garzas rojizas. 

Soluciones basadas en la naturaleza

En el caso de los manglares de la Península de Yucatán, la recuperación integral se estima que podría  significar un caudal de beneficios económicos que treparían en cifras, a un promedio de 2,200 millones de dólares al año. Además, los expertos coinciden en señalar que se estima que brinde un un  nivel de captura de CO2 neta mínima de unas 107.1 toneladas métricas.  Esta cifra se traduce en la práctica a un porcentaje equivalente al  30.7% de la meta global de contribuciones para la reducción del Co2 establecida en el Acuerdo de París. Por todas estas razones, la conservación y  recuperación de los manglares  son pilares ecológicos globales que deben convertirse en prioridad absoluta, no solo en México sino en toda la región de América Latina dotada con generosidad de este ecosistema único y vital para el equilibrio ecosistémico del planeta.