Alteraciones en la biodiversidad y las nuevas enfermedades zoonóticas

Hoy junto a Greenpeace exploraremos la intrincada conexión entre el cambio climático, la propagación de bacterias superresistentes, el surgimiento de plagas y la migración de personas afectadas por el clima.
El calentamiento global no solo está causando pérdidas irremediables en la biodiversidad del planeta, sino que también está provocando la evolución de distintos agentes patógenos, situación que está estrechamente relacionada con los nuevos patrones de desplazamiento de seres humanos y animales.
El futuro de los hombres que habitan el planeta hoy, depende en gran medida de que en tiempos no lejanos, pueda desarrollarse un nuevo concepto de salud. Este debe estar estrechamente ligado a la visión de la salud como un concepto holístico que integre a la salud animal y ambiental. Así, la salud y su cuidado, deberán conformar un todo , con aristas que serán pilares nuevos a tener en cuenta ya que su impacto en el bienestar de las personas será definitorio.
Por otro lado, el mundo se encuentra hoy enfrascado en una suerte de balanceo constante, que oscila entre el estallido de virus y enfermedades desconocidas y el resurgimiento, incluso en versiones modificadas, de enfermedades consideradas como clásicas.
Los nuevos migrantes climáticos
Entre las causas que favorecen la aparición de este nuevo escenario global, está el hecho de que a medida que el calentamiento global continúa causando estragos, surgen nuevos desplazados conocidos como migrantes climáticos.
Millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares debido a fenómenos climáticos cada vez más extremos y frecuentes, como inundaciones, sequías, olas de calor o de frío, así como desastres naturales como terremotos y tsunamis. Estos eventos devastadores tienen un impacto significativo en la vida de las personas, obligándolas a buscar refugio en otras partes del mundo.
La nueva circulación y evolución de virus patógenos está íntimamente vinculada a estos nuevos patrones de movilidad humana. Y, la gran capacidad de traslado de un lugar a otro de planeta de personas, es un fenómeno que hace posible el traslado de patógenos muy resistentes a múltiples puntos del planeta.
Efectos de la degradación del medio ambiente
Las alteraciones generalizadas y perturbadoras en los sistemas naturales han sido desencadenadas por el calentamiento global. La doctora Matilde Rusticucci, infectóloga por la Universidad de Buenos Aires (UBA) describió a Greenpeace los principales efectos negativos que provocan el deshielo acelerado, la propagación de incendios, la degradación de la calidad del aire y la salud, así como las inundaciones y las enfermedades transmitidas por vectores.
Según sostiene Rusticucci, los cambios ecológicos, demográficos y de comportamiento humano, junto con factores globales como el transporte y el comercio, tienen un impacto en la adaptación y mutación de los microorganismos.
La investigadora sintetizó que, al igual que los comportamientos de los seres humanos y animales se alteran, la dinámica de transmisión de enfermedades también se modifica. Ante esta situación, es imperativo abordar de manera urgente las acciones necesarias para contrarrestar las repercusiones negativas que el calentamiento global tiene sobre el medio ambiente. Este fenómeno resalta el hecho de que «el preocupante cambio climático en nuestro planeta constituye la mayor amenaza para la salud pública en las décadas venideras».
La inevitable aparición de súper bacterias
El tema en el que pone el foco la destacada infectóloga, es en el de los desplazamientos y su relación con la aparición de súper bacterias. Rusticucci señaló que se ha observado un aumento en el número de epidemias y reemergencias a partir del año 2000. Esto enfatiza, según su visión , la necesidad urgente de adoptar un enfoque multidisciplinario, colaborativo para abordar este problema.
En este complejo contexto, adquiere relevancia un vocablo que ha sido objeto de estudio durante muchos años, pero que ahora cobra una importancia aún mayor: la resistencia antimicrobiana (RAM), un fenómeno asociado a las nuevas bacterias superpoderosas, las cuales aún no cuentan con tratamientos eficaces.
Este escenario prevé costosas cifras que deberemos afrontar: para el año 2050, el número de fallecidos por resistencia bacteriana en todo el mundo podría alcanzar las decenas de millones.
El surgimiento de nuevas dinámicas sociales
El calentamiento del planeta y la migración de los seres vivos en busca de mejores condiciones de vida y nuevos hábitats, resulta en cambios en el comportamiento, lo que a su vez crea nuevas formas de interacción social y vías de transmisión para los patógenos. Como consecuencia, se crea un ambiente propicio para el desarrollo de súper bacterias. Nos referimos a microorganismos patógenos que son aún más agresivos y que provocan enfermedades emergentes más peligrosas o con características nunca antes vistas, como períodos de incubación más breves o síntomas más intensos.
Además, la eficacia de la prevención y el tratamiento de una creciente variedad de infecciones virales, bacterianas, fúngicas y parasitarias se encuentra amenazada por la resistencia a los antimicrobianos. De acuerdo con la Dra Rusticucci el 75 % de las enfermedades infecciosas que afectan a los seres humanos tienen su origen en animales. Además, el 60 % de los agentes que causan enfermedades en los humanos provienen de animales, ya sean domésticos o silvestres.
Un patógeno zoonótico, proveniente de algún animal, puede mutar en bacterias, parásitos,virus o agentes no convencionales. Estos pueden transmitirse mediante un contacto directo o a través de los alimentos, el agua o el medio ambiente. Por lo tanto, es imperativo que no nos centremos sólo en la investigación, prevención y tratamiento de enfermedades humanas.
Según Rusticucci, es esencial abordar simultáneamente las enfermedades transmitidas por animales, conocidas como zoonosis, ya que están evolucionando junto con la necesidad de adaptación de todos los seres vivos (humanos, animales, plantas) a los cada vez más frecuentes fenómenos climáticos extremos.
